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El CETHA y la comunidad de Potreros, un ejemplo de vinculación productiva
PILAR TALAVERA
Voluntaria de CIC BATÁ

El Centro de Educación Humanística Técnica Agropecuaria (CETHA) Potreros es un buen ejemplo y muestra de cómo combinar y entretejer con éxito las relaciones con la comunidad, Potreros, en la zona Noroeste, cantón S. Diego Sud, distrito 2 en la Provincia O´Connor, departamento Tarija.

Además de estos dos actores - la comunidad y el CETHA-  existe un tercero muy reciente, creado por la misma comunidad y el CETHA: la Asociación de Educación, Producción e Investigación Potreros (AEPIP) que nació en 2012, lo que demuestra que estas relaciones producen nuevos organismos que -aunque en la urdimbre de los distintos órganos- tienen su independencia y función concreta.

Una de las muestras más claras del espíritu de compañerismo entre los diferentes órganos es el convenio existente entre el CETHA Potreros y la comunidad. En él se establecen acuerdos entre ambas partes como la participación de la comunidad en una evaluación de la dirección, facilitadores y participantes de la comunidad educativa y, a la inversa, cómo la comunidad debe tomar parte en las actividades del CETHA: en las reuniones de facilitadores deben estar los dirigentes de la comunidad y viceversa.
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El punto de este compromiso común que da sentido y relevancia a la función de todos, es el que habla de cómo los planes y proyectos que se realizan dentro de la Educación alternativa tienen que afectar al desarrollo zonal. Ejemplos claros de ello son los proyectos que han surgido del grupo de lenguaje de Humanidades del nivel de especializado del CETHA, dirigido por Severo Sánchez Aparicio.
Uno de los proyectos, desarrollado por Macedonio Yelma Aparicio, implementa un huerto hortícola con riego para el Centro Sentir (que atiende a niños de hasta 5 años) y estudiantes de la escuelita de la comunidad Rodé Lajitas. Gracias al huerto, el centro cosecha y dispone de sus propios productos, lo que abarata el precio de la alimentación y mejora la salud de los estudiantes. Miguel Castro Bautista, con otro proyecto, está de implementando una primera granja de gallinas criollas para su propia comunidad de Potreros, a la que probablemente sigan otras. Y la comunidad de Canaletas se beneficiará del proyecto de su vecina y participante del CETHA Noemy Guzmán, que propone instalar cisternas flexibles para el almacenamiento de agua.

Una reunión comunal se revisó el texto del convenio para discutir y evaluar su cumplimiento y realizar especificaciones en el mismo. Esta evaluación y seguimiento del acuerdo, que tiene una vida de más de medio año, demuestra como la comunidad y el CETHA realizan con voluntad el ejercicio de autoevaluación y mejora, atendiendo siempre a las propuestas y sugerencias que parten de todos y todas, ya sean comunarios/as, dirigentes, participantes, facilitadores o dirección.

Este texto con nuevas propuestas se presentó poco más tarde en la reunión de facilitadores y facilitadoras del CETHA y así se llegó a un consenso con el grupo. Esta es el procedimiento con el que el CETHA y la comunidad velan por lo acordado se cumpla, pero de manera flexible y abierta que permita realizar las modificaciones que se estimen oportunas dependiendo de las necesidades que puedan surgir.

La estrecha relación entre la comunidad, el CETHA y la AEPIP ha conseguido que haya empatía entre las tres células haciendo entender a los unos el punto de vista de los otros y viceversa, lo que ayuda a una apertura mental y adaptación a otras realidades que es lo que un Estado que presuma de una pluralidad debe practicar.

No quiere decir esto que todo sea armonioso y no existan choques de intereses, porque obviamente los hay, pero lo importante es que sí existe el respeto reciproco y que el convenio es una herramienta muy eficaz para la resolución de los conflictos que puedan surgir. Se suma a esto el hecho de que los miembros de la comunidad coincidan siendo representantes y ejerciendo funciones en alguno o los tres órganos, lo que -aunque pueda entenderse a veces como una cerrazón de fronteras- en realidad, contribuye en la mayoría de los casos a que el interés y preocupación sean compartidos por los tres corpúsculos dependientes entre sí, ya que los unos se encadenan con los otros. Además, el convenio crea un ambiente de continua crítica y seguimiento de las organizaciones y su comportamiento con la comunidad, que al final beneficia el cumplimiento en pro de todos.

Los miembros de la comunidad de Potreros tienen claro que aun siendo una comunidad bastante aislada, con un clima a veces duro y a menudo olvidada por las instituciones que la tienen a su cargo, la unión los hace fuertes y les facilita el trabajo. Quizás las vicisitudes les han hecho tener más coraje para afrontar los problemas y crear órganos operativos y efectivos.

Otro punto importante a tener en cuenta es el papel combinado del CETHA y los comunarios y las comunarias, que se han inter mezclado y pasando de ser participantes a ser facilitadores y facilitadoras, lo que nos descubre de nuevo, lo importante que es el vínculo y cómo la tan ansiada enmienda del curriculum de educación en cuanto al modelo socio-productivo, se cumple en Potreros.

El esquema es el siguiente:


La comunidad necesita, por lo que se forma en el CETHA y realiza proyectos socio productivos que pone al servicio de ésta. Como ejemplos hallamos algunos, como el de realización de tanques de ferro cemento, la construcción de un nuevo centro para el CETHA o la ejecución del proyecto de implementación de un sistema de manejo sustentable de semillas locales en la zona Noroeste de la provincia O´Connor.

En estos dos primeros casos, los proyectos han sido elaborados por los participantes del CETHA que pertenecen a la comunidad. En el último caso, el proyecto ha sido realizado por comunarios, facilitadores y la ONG española CIC Batá. El coordinador del proyecto, Gualbero Sánchez, es comunario, así como ex participante del CETHA y miembro de la AEPIP. Actualmente trabaja en su tesis para lograr la licenciatura en Gestión Ambiental, lo que demuestra que esta formación le concede la capacidad para continuar formándose en la Universidad para más tarde integrarse dentro de la AEPIP y ser coordinador del proyecto de la que su comunidad será beneficiaria junto con otras implicadas de la zona noroeste. Además, algunos proyectos, al ser realizados por participantes de otras comunidades, extienden sus beneficios a otras ubicaciones.

Algunas asociaciones participan con financiación en los proyectos, como es el caso de ASOCIO o la ya mencionada CIC Batá. Otro pilar importante es el reforzamiento que efectúa la AEPIP gestionando los proyectos si la comunidad y el CETHA deciden solicitar su colaboración.

Este sería el ciclo perfecto, que como el de la tierra, desde el origen la planta que crece devuelve a la madre tierra su fruto y beneficios, las personas que reciben devuelven a la célula madre su ayuda y más aún esparcen su semilla.
Tenemos testimonios de personas que pertenecen a esta cada vez más compleja y completa relación: Uno es el de Victor Calizaya Sánchez, de Potreros, que se formó en el CETHA Emborozú (2000) y actualmente se incorpora al grupo de facilitadores del CETHA Potreros. Está lleno de entusiasmo. Analiza la historia del CETHA y cómo
ha cambiado desde la época en que él se formó. Tras su paso por el centro estudió, en la UMSA de La Paz, Gestión y Manejo de Recursos Naturales. Ahora está interesado en la Filosofía, carrera en la que quería ingresar pero se ha cancelado por falta de alumnado. Ha realizado cursos de oratoria y comenta cómo le gusta el trato con la gente y trasmitirles todo lo que siente y aprende.

Otro, es el testimonio de Severo Sánchez Aparicio, facilitador , comunitario y ex participante del CETHA Potreros y coordinador de la Coordinadora Regional de la Red FERIA (CRF) de Tarija. Piensa que algo que caracteriza al Potreros y otros CETHAS es la realización de proyectos y su ejecución, lo que ha dado como resultado una forma de vida y sustentabilidad de algunos participantes. Cita ejemplos como los de Matildo (tanques de ferro-cemento), Paulo Ríos (huerto multi productivo) y Marino Huarachi (fruticultura, realización de huerto).

Debemos añadir a esta red de organizaciones otra reciente, el Grupo de mujeres 27 mayo, creado en 2012. Este grupo de mujeres comunarias nace desde su propia iniciativa, motivadas por ellas mismas y su afán por ser capaces.

El Grupo 27 de mayo, formado por 12 comunarias, pretende utilizar en sus
emprendimientos los recursos que se destinan a las mujeres, pero han decidido que los proyectos serán para beneficiar, tanto a hombres como a mujeres, a toda la comunidad. A este grupo pertenece Senayda Calizaya Sánchez y su proyecto Implementación de parcelas de producción, investigación y validación de frutilla en la Comunidad de Potreros construido en los talleres CETHA. Eeste proyecto ya está siendo llevado a cabo y se han validado dos especies de frutilla de las cinco probadas hasta ahora.

Una vez más es muestra de cómo se crean células de una matriz principal que van generando proyectos y organismos menores que beben de sus matrices y alimentan al mismo tiempo a estas.